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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

lunes, 15 de enero de 2018

Guion: Domingo III del Tiempo Ordinario


 


Ciclo B
 
Introducción

"Toda celebración de la Eucaristía es un rayo de ese Sol sin ocaso que es Jesús Resucitado. Participar en la Misa, en particular el domingo, significa entrar en la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz, abrigados por su calor. A través de la celebración eucarística el Espíritu Santo nos hace partícipes de la Vida divina que es capaz de transfigurar todo nuestro ser mortal. y en su paso de la muerte a la vida, del tiempo a la eternidad". (S.S. Francisco, Audiencia general, 22/11/17).

Animados por estas palabras, celebremos el Santo Sacificio del Altar, Obra de nuestra redención.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jon. 3, 1-5. 10

La profecía de Jonás advierte con severidad sobre la destrucción que sobreviene al hombre que se obstina en el pecado. Solo el arrepentimiento y la reparación hacen de nosotros nuevas criaturas.

Segunda lectura: I Cor. 7, 29-31

Ni mensajes apocalípticos ni indiferencia y relativización del final de los tiempos.

San Pablo, con sabiduría de pastor, nos advierte sobre la urgencia de la conversión en un mundo que ignora el día y la hora del Juicio final.

Evangelio: Mc. 1, 14-20

Jesús llama a sus primeros apóstoles como primicias de las generaciones de discípulos que habían de seguirlo hasta el final de los tiempos. No olvidemos que también nosotros hemos sido llamados a esta santa travesía.


Oración de los fieles 

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones,  están tomadas del Viaje Apostólico del Santo Padre Francisco a Perú, y se corresponden con la Misa del domingo III del Tiempo Ordinario que el 21 de enero de 2018 él presidió  en Lima, la capital de ese país:

Queridos hermanos:
El Señor quiere que todos los hombres se salven; por eso, confiados en ese designio amoroso, elevemos nuestras súplicas por la Iglesia y por el mundo:

R. Te lo pedimos, Señor.

-Por nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, para  que siguiendo la inspiración del Espíritu Santo y el mensaje de Jesús, pueda encontrar siempre palabras y gestos oportunos para llamar a los hombres a la conversión. Roguemos al Señor.

-Por todos los obispos, sacerdotes, diáconos, y miembros de la vida consagrada, para que estén siempre atentos a las llamadas del Señor y renueven cotidianamente su fidelidad a la misión recibida. Roguemos al Señor.

-Por quienes trabajan en el orden político y social, para que entiendan su labor como una invitación del Señor a trabajar por la dignidad de las personas, por el bien de las familias, por el respeto a la vida en todas sus etapas, por la paz y la construcción de sociedades inspiradas en los valores humanos proclamados por Jesús. Roguemos al Señor.

-Por quienes padecen la falta de oportunidades laborales y carecen de las condiciones básicas para una vida digna; por los que atraviesan situaciones que los oprimen, para que encuentren creyentes en Jesucristo que los animen, mostrándoles la ternura divina, mediante la caridad sincera. Roguemos al Señor.

-Por quienes participamos en esta celebración, para que, esforzándonos por discernir las llamadas de Dios, vivamos en espíritu de sincera conversión y seamos discípulos misioneros de Cristo que anuncian la alegría del Evangelio. Roguemos al Señor.

Oración conclusiva


"Escucha, Padre de bondad, la oración de tu Iglesia, y concédenos un corazón libre de toda aflicción para servirte con pureza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que en el Hijo nos has dado la plenitud de tu palabra y de tus dones, haz que sintamos la urgencia de convertirnos a Ti y de adherir con toda el alma al Evangelio, para que con nuestra vida anunciemos también a los que dudan y a los lejanos, la Buena Nueva del único Salvador, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

El anhelo de reconciliación entre nosotros y con Dios y la necesidad de conversión sean hoy las ofrendas que acompañen este pan y este vino al Altar.


Comunión

La comunión eucarística con Jesús, Resucitado y Vivo para siempre, anticipa el domingo sin atardecer, cuando ya no haya fatiga ni dolor, ni luto, ni lágrimas, sino solo la alegría de vivir plenamente y para siempre con el Señor. (S.S. Francisco, Audiencia 13/12/17).


Despedida

La Santísima Virgen dirija nuestros pasos para que nunca nos alejemos de su Hijo Jesús.

15 de enero de 2018, lunes de la semana II del Tiempo Ordinario. Entrada dedicada al Papa Francisco en el día de su  arribo a Chile.


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