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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 20 de noviembre de 2017

San Félix de Valois, ermitaño: himnos litúrgicos


 


La Orden de la Santísima Trinidad celebra cada 20 de noviembre la "memoria obligatoria"  de su santo cofundador, Félix de Valois, ermitaño. Estos son los himnos litúrgicos propios:


Oficio de lectura



Félix desprecia la mundana pompa
siempre aspirando a mejorar su vía;
siguiendo a Cristo por la senda estrecha,
ama el silencio.

Huésped asiduo en solitario bosque,
Juan se le asocia milagrosamente
para que esclavos de feroz cadena
sean liberados.

Félix se entrega infatigablemente
a la alta empresa que inspiró el Dios Trino,
a Él se consagra, y tricolor enseña
da a sus alumnos.

Manda a sus hijos por incultas tierras,
lejos el miedo a las moriscas armas,
lejos el miedo a las abiertas fauces
de los leones.

Padre, concede que la navecilla
donde navega nuestra fe, no ceda
a los embates de los fuertes vientos
de los tiranos.

Dios Uno y Trino, te rogamos, rompas
si una cadena nos amarra el alma.
Forma, tú, Cristo, de servidumbre libre
tu gran familia. Amén.

II

El misterio y la paz se han encarnado
con el tiempo y la selva en tu figura
y de ellos, Félix santo, la dulzura
de tu alma es su aliento delicado.

El desierto, silencio acumulado,
orquestado por las aves de voz pura,
a tus ojos, envidiosos de la altura,
los dispone hacia el éter azulado.

Pero un ciervo fugitivo te ha mostrado
cómo el Cristo amoroso de tu Cielo
muestra un Rostro con semblante dolorido

y tus flores silvestres han formado
un emblema tricolor para consuelo
del cautivo con quien Dios yace cautivo.


Laudes
 
I

San Félix, anacoreta
bruñido como la plata;
te asocias a Juan de Mata
y a su misión de profeta.
Contigo funda y completa
en aquella soledad
la Orden de la Trinidad
y Redención de Cautivos
para rescatarlos vivos
y darles la libertad.

Del silencio en la espesura
y en la soledad sonora
la vocación redentora
se hace más fuerte y más pura.
Los neveros de la altura
el valle fecundarán.
De la oración brotarán
mil caminos redentores:
que sólo liberadores
con los que ya libres van.

La misión no ha terminado:
están las cárceles llenas
de más pesadas cadenas:
las cadenas del pecado.
Cristo nos ha liberado,
porque es más fuerte su amor
que la muerte y el dolor;
y nosotros, misioneros,
heraldos y mensajeros,
los testigos del Señor.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo bien amado;
y al Espíritu enviado
gloria sea eternamente.
La Trinidad es la fuente
de toda la creación
y de toda redención;
el único Dios cristiano,
el Dios amigo y cercano;
Trinidad es comunión.

II

Cantemos con voz alegre
de Félix las alabanzas,
poniendo esfuerzo en poder
seguir sus nobles pisadas.

Movido de amor a Cristo,
desprecia las cosas vanas;
y dando desdén al mundo
huye a cuevas solitarias.

Doma el cuerpo con ayunos,
soporta cosas contrarias,
y entregado a la oración,
busca las cosas del alma.

Cumple de Dios los mandatos,
modelo es de almas cristianas,
reconocido maestro
que va por la senda santa.

Para librar los cautivos
que los bárbaros maltratan,
segundo padre de la Orden,
se asocia con Juan de Mata.

Bienaventurado Félix,
escucha nuestras plegarias;
mira benigno a tus hijos
y ampáralos con tus alas.

A Dios Padre, con el Hijo,
gloria, honor y alabanza,
junto al Espíritu Santo
por los siglos que no acaban. Amén.


Vísperas

I

En tus venas sangre regia
y en tu alma paz y amor,
hoy nos cantan la grandeza
de tu inmenso corazón.

Fuiste grande entre los grandes
renunciando a tu corona,
eres pequeño y gigante,
de la Orden nuestra, honra.

En las aguas de la fuente
de Ciervo fío aprendiste,
las sendas de libertad.
Y te arrastró su corriente.

Y nadando en caridad
entre oraciones y cantos
cantaste a la Trinidad,
y serviste a los hermanos.

Gloria al Padre, y al Hijo, 
y al Espíritu
por los siglos de los siglos. Amén.

II

Suplicantes cantemos la alabanza
del bueno, fiel y bienhadado siervo,
a gloria y alabanza del Dios Trino
que, a quienes Lo confiesan, les da el premio.

Del mundo desdeñó las cosas prósperas,
del mismo modo que aceptó lo adverso.
Cifró en la caridad toda riqueza,
en la gracia de Dios permaneciendo.

Despreciando del mundo las riquezas,
igual que sus peligros y sus riesgos,
se afanó por las cosas celestiales,
eludiendo lo vil perecedero.

¡Oh, varón, justo, bienaventurado!,
aplica tu interés a nuestros ruegos;
da a nuestra alma el consuelo del Bien Sumo,
y Él nos prepare de la vida el premio.

Honor, poder y gloria sean dados
al Dios Trino, por siglos sempiternos.
Que siempre esté su ayuda con nosotros,
de sus santos por medio de los ruegos. Amén.


20 de noviembre de 2017, para los trinitarios, memoria litúrgica de san Fálix de Valois, cofundador. Entrada dedicada a él.


domingo, 19 de noviembre de 2017

Introducción Leccionario del Misal de la Virgen


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Orientaciones generales del Leccionario de las Misas de la Virgen María

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Texto comentado (azul)

Orientaciones generales (Praenotanda) del Lectionarium pro Missis de beata Maria Virgine, Librería Editrice Vaticana, 1987, promulgadas por la Congregación para el Culto divino, Decreto Christi mysterium celebrans, de 15 de agosto de 1986.

Para una relación completa de estas Misas y acceso directo a cada uno de los cuarenta y seis formularios íntegros, con guiones y comentarios litúrgicos, hacer clic aquí.  



1. Sobre la importancia de la Palabra de Dios en la celebración de la Eucaristía encontramos muchas cosas y muy dignas de atención en los Praenotanda de la Ordenación de las lecturas de la Misa. Todo ello debe ser tenido en cuenta también en la celebración de las Misas de la Virgen María.

I. LA PALABRA DE DIOS EN LOS FORMULARIOS DE LAS «MISAS DE LA VIRGEN MARÍA»

2. Para expresar y definir el contenido peculiar de una memoria litúrgica concurren no sólo los textos eucológicos, sino también los textos bíblicos. Por esto, se comprende que, desde la antigüedad, se ha puesto un cuidado especial en la elección de las perícopas escriturísticas. Y así, cada formulario de las Misas de la Virgen María tiene su propia «serie de lecturas» para la celebración de la Liturgia de la Palabra.

3. Las lecturas bíblicas de las Misas de la Virgen María constituyen un amplio y variado «repertorio», que se ha venido creando a lo largo de los siglos, con la aportación de las comunidades eclesiales, tanto antiguas como de nuestro tiempo. Estamos ante un verdadero "tesoro" de selección, ordenamiento e inteligente distribución.

En este «repertorio bíblico» se pueden distinguir tres géneros de lecturas:

a) lecturas del Nuevo y del Antiguo Testamento que contemplan directamente la vida y la misión de la Bienaventurada Virgen María o contienen profecías que se refieren a ella; (por ejemplo, la maldición de Dios a la Serpiente tentadora, cuya cabeza aplastaría la Santísima Virgen en el libro del Génesis, o la Visita de María a su prima, en el Evangelio de san Lucas).

b) lecturas del Antiguo Testamento que son aplicadas a santa María desde la antigüedad. (Como el Cántico de Judit). En efecto, las Sagradas Escrituras, tanto de la antigua como de la nueva Alianza, han sido contempladas por los santos Padres como un conjunto único, lleno del misterio de Cristo y de la Iglesia ; por este motivo, algunos hechos, figuras o símbolos del Antiguo Testamento prefiguran o evocan de modo admirable la vida y la misión de la Bienaventurada Virgen María, gloriosa hija de Sión y Madre de Cristo;

c) lecturas del Nuevo Testamento que no se refieren directamente a la Bienaventurada Virgen, pero que se proponen para la celebración de su memoria (como la Epístola a los efesios, 1, 3-6. 11-12) a fin de poner de manifiesto que en santa María, la primera y perfecta discípula de Cristo, resplandecen de modo extraordinario las virtudes la fe, la caridad, la esperanza, la humildad, la misericordia, la pureza del corazón... que son exaltadas en el Evangelio.

4. Por lo que se refiere a las lecturas que han sido asignadas a cada formulario de las Misas de la Virgen María, hay que tener en cuenta lo siguiente:

a) se proponen solamente dos lecturas (puesto que las "Misas" no están pensadas para celebrarse  con el grado litúrgico de solemnidad, aunque nada impida que, en determinadas circunstancias, y con la aprobación de la autoridad competente, puedan celebrarse con dicho grado, como se insinúa en el punto siguiente): la primera, tomada del Antiguo Testamento o del Apóstol (o sea, de las Cartas o del Apocalipsis), y, en el tiempo pascual, de los Hechos de los Apóstoles o del Apocalipsis; la segunda lectura se toma del Evangelio. Sin embargo, como que muchas veces el misterio que se celebra puede ser considerado desde muchos puntos de vista, con frecuencia se proponen dos o tres textos para la primera lectura y para el Evangelio, a fin de que se elija a voluntad. Más aún, para algunas Misas se ofrecen a veces dos series íntegras de lecturas;

b) no obstante, si el sacerdote y los fieles desean proclamar tres lecturas en celebraciones de particular solemnidad, se añadirá otra lectura tomándola o de los textos del Común de santa María Virgen o de los textos contenidos en el Apéndice del Leccionario de las «Misas», teniendo en cuenta los criterios establecidos en los Praenotanda de la Ordenación de las lecturas de la Misa;

c) las lecturas indicadas en las Misas de la Virgen María para cada formulario resultarán ordinariamente las más adecuadas para celebrar una memoria particular de la Santísima Virgen. Esto no excluye la facultad del celebrante de sustituirlas por otras lecturas adecuadas, elegidas entre las propuestas en el Común de santa María Virgen, o en el Apéndice del Leccionario de estas «Misas» .

5. En lo referente a la Liturgia de la Palabra, obsérvense las normas siguientes:

a) en el tiempo de Adviento, de Navidad, de Cuaresma y de Pascua han de proclamarse las lecturas asignadas a cada día en el Leccionario del tiempo, a fin de que no se interrumpa la «lectura continuada» de la Sagrada Escritura o no se dejen con demasiada frecuencia las lecturas que caracterizan el tiempo litúrgico. Si se trata de una celebración que se hace a modo de fiesta o de solemnidad, se pueden tomar las lecturas que se encuentran en el Leccionario de las «Misas» para cada Misa; (esta exhortación a evitar que se interrumpa la "lectura continuada" ha de entenderse como referida a las ferias de los tiempos litúrgicos mencionados; en efecto, las lecturas dominicales de dichos tiempo, que con mayor razón jamás pueden reemplazarse por otras, no una serie "continuada").

b) en el tiempo ordinario corresponde al sacerdote celebrante establecer, «de común acuerdo con los que ofician con él y con los demás que habrán de tomar parte en la celebración, sin excluir a los mismos fieles» (IGMR, 313) si es preferible proclamar las lecturas indicadas en el Leccionario de las «Misas» o las señaladas por el Leccionario del tiempo. (La facultad de la "posibilidad" de optar entre las lecturas del Leccionario de "Misas" y las del Leccionario del tiempo concedida aquí, no debe entenderse como un free pass para eximirse muy frecuentemente de la proclamación de las lecturas dominicales correspondientes. De hecho, las "Misas" están pensadas para circunstancias particulares, esporádicas).

II. LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MODELO DE LA IGLESIA EN LA ESCUCHA DE LA PALABRA DE DIOS

6. La Iglesia, que en la celebración de la Eucaristía reserva el máximo honor a la proclamación de la Palabra de Dios, exhorta también a los fieles a ser de aquellos «que llevan a la práctica la palabra y no se limitan a escucharla» (Sant. 1, 22) engañándose a sí mismos. En efecto según las palabras del Señor, son dichosos «los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen» (Lc. 11, 28).

7. En el curso de los siglos han sido muchos los discípulos santos del Señor que tuvieron en gran valor la Palabra de Dios y se acercaron con gran amor a las Sagradas Escrituras como fuente de vida. (Basta con recordar al gran san Jerónimo, al que debemos la traducción de las Sagradas Escrituras). Pero la Iglesia sitúa en primer término, por encima de los demás, a la Virgen de Nazaret, que fue la primera en el Nuevo Testamento en ser llamada dichosa por su fe, como modelo del discípulo que escucha con fe la Palabra de Dios.

El siguiente parágrafo es una síntesis de los textos bíblicos en los que se menciona explícitamente a María, modelo de toda virtud:

8. En efecto, la Santísima Virgen escuchó con fe el anuncio de Gabriel y lo recibió con amor y, llamándose a sí misma esclava del Señor, se convirtió en la Madre de Cristo, concibiendo al Hijo de Dios antes en su mente que en su seno. Virgen prudente, santa María guardó en su corazón las palabras del Señor; virgen sabia, las conservó meditándolas en su alma. La Palabra de Dios, sembrada en el corazón de María, la impulsó a visitar a su pariente Isabel para cantar con ella a Dios por su bondad y misericordia para con Israel, su siervo amado. La Virgen de Nazaret no rechazó las palabras proféticas, duras u oscuras que le fueron dirigidas, sino que, con plena adhesión al designio de Dios, las guardó en su corazón. En el banquete de bodas, interpretando las palabras del Hijo más allá de su significado literal, comprendió el sentido profundo del «signo de Caná» y advirtió a los sirvientes que hicieran lo que el Señor mandara, ayudando así a que creciera la fe de los discípulos. Estando junto a la cruz, acogió las palabras del Hijo que, antes de entregar el espíritu, encomendó a su discípulo predilecto a sus cuidados maternales. Ella observó fielmente el mandato del Señor resucitado a los Apóstoles, de quedarse en la ciudad, hasta que se revistieran de la fuerza de lo alto: permaneció en Jerusalén, para esperar con fe el don del Espíritu Santo, dedicada a la oración en común con los Apóstoles.

9. Por esto, la liturgia romana, cuando exhorta a los fieles a acoger la Palabra de Dios, con frecuencia les propone el ejemplo de la Bienaventurada Virgen María, que Dios hizo atenta a su Palabra y que, como nueva Eva, adhiriéndose totalmente a la Divina Palabra se mostró dócil a las palabras del Hijo. Con toda razón la Madre de Jesús es saludada como «Virgen oyente, que acogió con fe la Palabra de Dios» (Marialis cultus, 17): «Esto mismo hace la Iglesia, la cual, sobre todo en la sagrada liturgia, escucha con fe, acoge, proclama, venera la Palabra de Dios, la distribuye a los fieles como Pan de vida y escudriña a su luz los signos de los tiempos, interpreta y vive los acontecimientos de la historia.» (Ibíd, 17).

10. Procuren los pastores enseñar a los fieles que acuden a los santuarios marianos o participan el sábado en la Eucaristía celebrada en memoria de santa María, que es un excelente acto de devoción a la Santísima Virgen el proclamar correctamente la Palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas y el venerarla con amor; escucharla con fe y guardarla en el corazón; meditarla interiormente y difundirla de palabra; ponerla en práctica fielmente y conformar a ella toda la existencia.


9 de octubre de 2016, domingo XXVII del Tiempo Ordinario.
Jubileo Mariano en el marco del Año Santo de la Misericordia. Entrada dedicada a la Santísima Virgen María, Mater Miericordiae.
(Última actualización de la entrada: 19/11/17).



jueves, 16 de noviembre de 2017

Prefacio propio de Todos los santos de la Orden de los Siervos de María


 


Cada 16 de noviembre, la Orden de los Siervos de María celebra la "fiesta" de todos sus santos. este es el Prefacio propio:


PREFACIO

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario. 


En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro. 

Porque hoy nos concedes la alegría
de celebrar la fiesta de nuestros Santos:
ellos, unidos con vínculos de caridad fraterna
e inspirándose constantemente en la Virgen Santísima
te sirvieron a ti, Señor, y a todos los hombres
con gran humildad y con intenso amor. 

En estos hermanos nuestros
te proclamamos admirable, Padre santo:
su vida es para nosotros un ejemplo,
su compañía un estímulo,
su intercesión una ayuda
para caminar llenos de confianza hacia la Jerusalén celeste. 

Por eso,
junto con ellos y con todos los ángeles
te alabamos a una voz
cantando sin cesar:

Santo, Santo, Santo...


16 de noviembre de 2017, memoria litúrgica de santa Gertrudis, virgen, y de santa Margarita de Escocia. 
Para los Servitas, fiesta de todos los santos de la Orden. 
Entrada dedicada a estos y a aquellas.

Santa Gertrudis, virgen: himnos litúrgicos


 


La Orden Cisterciense celebra cada 16 de noviembre la "memoria obligatoria" ("fiesta" para las monjas) de santa Gertrudis, virgen.  (Es "memoria libre" para el Calendario general). Estos son los himnos litúrgicos propios:
 

Oficio de lecturas

Gertrudis, el Espíritu Santo que ha hecho de ti
una lira de delicados acentos, escuche las
alabanzas que te dirigimos.

Él te ha revestido generosamente con el adorno
de la gracia, para que, consagrada desde joven,
agradases a Cristo.

A escondidas ibas creciendo, unida a tu Esposo,
recibiendo secretos dones de amor
de su Corazón incomparable.

Habitando en el Corazón del Verbo,
sacabas de Él una ciencia espiritual,
que por tus escritos preciosos, alimentaría
al mundo.

Has alcanzado con gran júbilo tus bodas eternas;
ayúdanos a alcanzar el Reino de la luz
viviendo casta y sobriamente.

Haz que recibamos de boca del Amado
vigor para nuestro corazón, de modo que
podamos cantarle himnos de gloria
contigo para siempre. Amén.


Laudes

La virgen, deseosa de una unión santa,
aspira celebrar sus nupcias celestes, y
llama repetidamente la hora deseada
que tarda en llegar.

En su enfermedad se le aparece Cristo
rodeado de una cohorte celeste; consuela
a la enferma con la luz de su Rostro.

"Levántate, -le dice-, hermana mía, esposa mía;
te abro el santuario de mi corazón; el carro triunfal está
en el Cielo que está abierto".

Esta voz penetra hasta su alma y rompe
los vínculos de su vida; el espíritu, ya libre, vuela
al Corazón abierto de Cristo.

Entra en la cámara real del Cordero,
acompañada de los coros de los espíritus celestiales
que cantan los abrazos y los besos del Esposo.

Qu el coro de las vírgenes cante al Esposo
de las vírgenes y Rey del Cielo, y que el universo
adore a la Santa Trinidad. Amén. 


16 de noviembre de 2017, memoria facultativa (obligatoria para los cistercienses, fiesta para sus monjas) de santa Gertrudis, virgen, y de santa Margarita de Escocia. Entrada dedicada a ellas.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Prefacio propio de san Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia


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La Orden de Predicadores celebra el 15 de noviembre a san Alberto con el rango de "fiesta", día en que el Calendario universal le asigna el grado litúrgico de "memoria facultativa", y emplea el siguiente Prefacio en su honor:


PREFACIO

Amigo de la eterna Sabiduría
 

V. El Señor este con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, nuestro Señor.

 

Porque te dignaste destinar
a tu servidor san Alberto
como amigo de la eterna Sabiduría
para que con entusiasmo te buscara en todas partes,
a Ti, Creador del universo,
y te encontrase como el Sumo Bien
y lo más admirable de cuanto existe.

Del mismo modo que asoció 
la ciencia humana con la fe divina
en la búsqueda de la verdad,
así de igual forma,
promovió la concordia entre los hombres
buscando con esfuerzo la paz.

Vivió lleno de devoción
adorando con fervor la Eucaristía,
y venerando con amor filial
a la Madre de tu Hijo, hecho hombre.

Por eso, con la multitud de los ángeles y de los santos,
proclamamos el himno de tu alabanza
cantando sin cesar...

Santo, Santo, Santo...

15 de noviembre de 2017, memoria facultativa (para los dominicos, fiesta) de san Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia. Entrada dedicada a él.

Todos los Santos de la Orden del Carmelo: himnos litúrgicos




Cada 14 de noviembre, la Orden de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, celebra la "fiesta" de todos sus santos. Estos son los himnos litúrgicos propios:

 

Oficio de lectura

La pobreza es el camino,
el mismo por donde vino
nuestro Emperador al suelo,
hijos del Carmelo.

Caminemos, caminemos,
Caminemos para el cielo
Hijos del Carmelo
Caminemos caminemos
para el cielo

No dejar de nos amar
nuestro Dios y nos llamar,
sigámosle sin recelo,
hijos del Carmelo.

Vámonos a enriquecer
a donde nunca ha de haber
pobreza ni desconsuelo,
hijos del Carmelo.

Hermanos, si así lo hacemos
los contrarios venceremos
y al fin descansaremos
con el que hizo tierra y cielo,
hijos del Carmelo.


Laudes

Carmen de nuestra Señora,
al despuntar la alborada,
canta música callada
en tu soledad sonora.

Hoy los carmelitas santos
nos dan a la amanecida
sus ideales de vida
a cambio de nuestros cantos.

Teresa con su sencillo
Camino de perfección
nos guía por la oración
y virtudes al castillo.

Desde el eterno horizonte
san Juan de la Cruz enseña
dónde llega quien se empeña,
por la subida del monte.

Nimbada de la fragancia
de sus rosas, Teresita
a seguirla nos invita
por el camino de infancia.

Los santos que en soledad
fueron de Dios por entero
nos descubren el sendero
que va a la interioridad.

Los que emularon el celo
de Elías y de Teresa
nos convocan a la empresa
misionera del Carmelo.

Tributemos homenaje
de amor a la Trinidad
que hizo a María heredad
y honor de nuestro linaje. Amén.


Vísperas


Cantamos vuestro triunfo, Carmelitas celestes,
soldados valerosos, de Cristo coronados,
que limpios de las tristes, pesadas armaduras,
inmarcesiblemente pobláis los altos campos.

¡Mártires, escuadrones de mártires purpúreos;
las bocas entreabiertas, la palma entre las manos!
¡Vírgenes, caminantes ejércitos de vírgenes,
que perfumáis los aires con un vestido blanco!

Y ¡vosotros, también, anacoretas,
terror de los demonios, lirios ensangrentados,
que en remotos silencios, admirados de fieras,
sin robar las ciudades volabais a los astros!

¡Oh, pueblo luminoso! ¡Carmelo innumerable!
A vosotros, las fijas estrellas sin ocaso,
Nosotros, peregrinos de las noches oscuras,
os pedimos la lumbre, ¡Celestiales Hermanos! Amén. 


14 de noviembre de 2017, para los carmelitas, fiesta de todos los santos de la Orden. Entrada dedicada a ellos.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Prefacio propio de Todos los santos de la Orden de san Agustín




Cada 13 de noviembre, en el día natalicio del gran Obispo de Hipona, la Orden de san Agustín celebra la "fiesta" de todos sus santos. Este es el Prefacio propio:

 

PREFACIO

En los Santos de la Orden encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad


V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque hoy nos concedes celebrar
la gloria de todos los santos de nuestra Orden,
nuestros hermanos y hermanas, moradores de la Jerusalén celeste.

Hacia ella, aunque peregrinos en país extraño,
nos encaminamos alegres, guiados por la fe,
fortalecidos en la esperanza y animados por su gloria;
en ellos encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad.

Por eso, con los coros de los ángeles,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:


Santo, Santo, Santo...


13 de noviembre de 2017, para los agustinos, "fiesta" de todos los santos de la Orden. Entrada dedicada a ellos.