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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 25 de febrero de 2017

Santos Luis Versiglia, obispo, y Calixto Caravario, sacerdote; mártires: himnos litúrgicos


 


La Sociedad de San Francisco de Sales (los salesianos de Don Bosco) celebran cada 25 de febrero, y con el grado litúrgico de "fiesta", a sus santos protomártires, Luis Versiglia y Calixto Caravario, asesinados en China. Estos son los himnos propios:


Oficio de lectura

No es la muerte o la tortura
del que injuria y del que oprime
sino el amor que redime
y sublima hasta la altura.

Por eso, en la brega dura, 
la víctima se serena,
y ofrece al Señor sin pena
ni temor, el poderío;
con que en su libre albedrío
lucha intrépido en la arena.

Así, estos mártirees vieron,
en su senda angosta y dura,
el cáliz de la amargura 
que finalmente bebieron. 

Si, pues, Señor, ellos dieron,
sin vacilación, ufanos, 
su vida por los hermanos,
recibe también propicio
lo que en diario sacrificio
se eleva de nuestras manos. Amén.


Laudes

Se eleva en el horizonte
un cáliz lleno de sangre.
Para fecundar las tierras 
de Oriente, sangre de mártires.

Dos hombres -Luis y Calixto-,
en el oro de ese cáliz.
¡Dichosos porque supieron
con sus vidas ofrendarse!

Estos son los que amasaron,
pan de martirio, su carne 
y su palabra: en la mesa 
del amor su amor reparten.

Estos son los que llamaron
a las puertas orientales,
testigos del Evangelio,
sus voces infatigables.

Dichosos los pies que llevan
la paz de Dios por mensaje.
Como Pedro y Pablo en Roma,
hoy son en China inmortales.

Gloria a Cristo, el Hijo amado;
gloria y alabanza al Padre;
gloria al Espíritu Santo
siempre nuestros labios canten. Amén.


Vísperas

(Como en laudes)


25 de febrero de 2017, para la Sociedad de San Francisco de Sales, fiesta de los santos Luis Versiglia, obispo, y Calixto Caravario, presbítero; protomártires salesianos. Entrada dedicada a ellos.


viernes, 24 de febrero de 2017

Guion: Domingo XI del Tiempo Ordinario


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Santos Apóstoles del Cordero

Ciclo A

Introducción

Al comenzar esta celebración con la alegría del canto, respondemos a la invitación del salmo de hoy:

"Aclame al Señor toda la Tierra, sírvanle con alegría, lleguen hasta Él con cantos de júbilo".


Sí. Hemos llegado a este recinto sagrado, que representa a la Iglesia extendida por toda la Tierra. Ahora bien, no todo es "canto de júbilo" en nuestra vida. También sentimos el peso de la fatiga de cada día, la opresión de las preocupaciones y el malestar que es consecuencia de nuestros pecados. Y solamente en la santa Misa podemos hacer de todo esto ofrenda perfecta para Dios si la unimos a Cristo, el Cordero que se inmola en el Altar.

A la luz de estos pensamientos, nos disponemos a vivir intensamente nuestra Eucaristía del día del Señor.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Éx. 19, 1b-6a

El Dios de las promesas refiere a Moisés su deseo de establecer una alianza de amor y fidelidad con el pueblo elegido.

Segunda lectura: Rom. 5, 6-11

Solamente el Señor Jesucristo y nadie más que Él por su Sangre, nos reconcilia con el Padre y restituye en nosotros la dignidad de hijos de Dios.

Evangelio: Mt. 9, 35_10, 8

Jesús, durante su vida pública sintió compasión de la multitud, y envió a sus discípulos como heraldos de esperanza y ministros de su consuelo. También hoy nos envía a los que creemos en Él para que anunciemos a las ovejas perdidas de nuestro tiempo que el Reino de Dios está cerca.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la santa Misa con el rito de beatificación de Juan Pablo II (hoy santo), presidida por el Papa Benedicto XVI el 1° de mayo de 2011. Adviértase que el formulario incluye (en cursiva, siguiendo la versión original) el nombre de las más importantes encíclicas del glorioso Pontífice polaco. Haciendo clic en la cursiva, se accederá a esos preciosos documentos.

Hermanos y hermanas, a Dios Padre, rico en misericordia, dirijamos la plegaria de la Iglesia.

R. Te rogamos, óyenos.

-Oremos por la santa Iglesia de Dios.

+Para que ella, que vive de la Eucaristía, Memorial del Sacrificio pascual, reúna a los renacidos en el bautismo para que todos sean uno. R.

- Oremos por nuestro Santo Padre N.

+Para que él, que anuncia a todos con humilde franqueza el esplendor de la Verdad, se sienta sostenido por la intercesión de la Virgen María, Madre del Redentor y de san José, Custodio del Redentor. R.

-Oremos por las necesidades de la vida humana.

+Para que los cristianos perseguidos y vilipendiados abran con coraje su corazón a Cristo, y perseverando en la hora de la prueba, se sientan partícipes de la misma misión del Redentor en favor de la humanidad. R.

-Oremos por todo el mundo.

+Para que los responsables de los pueblos y de las naciones, se dejen interpelar por la solicitud social de la Iglesia y redescubran la urgencia de vivir el Evangelio de la vida. R.

-Oremos por esta familia de Dios hoy aquí congregada.

+Para que los discípulos del Señor, que hoy se han reunido en la alegría y la alabanza por el don y el testimonio evangélico de los santos que los precedieron, orientados por la fe y la razón, sean incansables buscadores de la verdad. R.

Oración conclusiva

"Padre celeste, movidos por el Espíritu Santo, que es Señor y Dador de vida, elevamos a Ti nuestras súplicas. Escúchalas, por la poderosa mediación de Jesús, tu Hijo, el único Redentor del hombre. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
 
"Oh, Padre, que has hecho de nosotros un pueblo profético y sacerdotal, llamado a ser signo visible de la nueva realidad de tu Reino, concédenos vivir en plena comunión contigo en el Sacrificio de alabanza y en el servicio de los hermanos, para que lleguemos a ser misioneros y testigos del Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor".


Ofertorio

El Señor ha elegido el pan y el vino, que forman parte de nuestra vida cotidiana, para la confección del más grande de los sacramentos. Se los presentamos ahora con espíritu de entega.


Comunión

Al pedir el pan nuestro de cada día en la oración que el Señor nos enseñó, no solamente nos referimos al sustento material sino también a la Eucaristía, Alimento de nuestra alma, que la generosidad de Dios nos entrega ahora como don.


Despedida

Cada vez que se concluye la Misa, se nos renueva el mandato misionero. Al respecto, recordemos las palabras de san Juan Pablo II:

"Ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos". (Carta Encíclica Redemptoris missio, 3).


24 de febrero de 2017, viernes de la semana VIII del Tiempo Ordinario.

Guion: Domingo X del Tiempo Ordinario


"La vocación de Mateo" (Juan de Pareja, óleo, 1661).


Ciclo A

Introducción

"El Dios de los dioses, el Señor de los señores, habla para convocar a la Tierra, desde la salida del sol hasta el ocaso".


Estas palabras, que escucharemos en el salmo de hoy, hallan su pleno cumplimiento cuando, en los diferentes puntos del Planeta, el Padre del Cielo nos convoca para celebrar los Santos Misterios. Esta convocatoria la realiza cada día, pero de manera preceptual en el domingo, memoria semanal de la Pascua de Cristo.

Respondamos con fe y gratitud a la amorosa invitación del Señor a sentarnos a esta Mesa de los herederos del Reino.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Os. 6, 3-6

La profecía de Oseas nos exhorta a rechazar todo aquello que sea mera apariencia, exterioridad, en nuestro culto al Dios verdadero.

Segunda lectura: Rom. 4, 18-25

El apóstol Pablo nos invita a imitar la fe del santo patriarca Abraham, quien esperó de la Bondad de Dios lo que la limitación humana no podía darle.
 
Evangelio: Mt. 9, 9-13

La vocación de Mateo, relatada por él mismo, nos demuestra de qué manera el amor de Dios puede transformar la vida de todo aquel que vuelva humildemente su corazón a Él.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Misa con el rito de entrega del anillo cardenalicio, presidida por el Santo Pontífice Juan Pablo II, el 22 de octubre de 2003 en la Basílica de San Pedro:

Hermanos y hermanas, en comunión con la Virgen María y con todos los santos, oremos incesantemente a nuestro Padre, a fin de que confirme a la santa Iglesia Católica en la fe y en el testimonio, y fieles al Evangelio de Cristo, la guíe siempre y le conceda el consuelo del Espíritu:

R. Señor, reina entre nosotros.

-Por nuestro queridísimo Papa N, para que el Señor lo colme de la sabiduría y del consuelo del Espíritu, y resuene siempre en la Iglesia y en el mundo su llamamiento a la paz y a la unidad de los hombres. R.

-Por el Colegio de los Cardenales, para que en comunión con el Santo Padre, concordes en la unidad que Jesús ha pedido al Padre, sean fieles discípulos, testigos valientes de la verdad e incansables apóstoles de la caridad hasta el don de su misma vida. R.

-Por las iglesias particulares, para que en el vínculo de la caridad de la única Iglesia de Cristo esparcida por todo el orbe y viva en todas las culturas, sientan su llamada a la comunión con la Sede de Pedro y la responsabilidad de testimoniar con fervor la vocación cristiana. R.

-Por todos aquellos que sufren a causa de la guerra y la injusticia, para que la paz de Cristo reine en los corazones y en los convenios entre las naciones, y la Iglesía, solícita por el bien de los más débiles y necesitados, sea signo de esperanza y de comunión entre los pueblos y sacramento universal de salvación. R.

-Por las nuevas generaciones que surgen a la vida, para que Cristo, gloria de todos los corazones, sea su verdadero Maestro y Salvador, y ricas de entusiasmo, generosidad y fervor apostólico, hagan joven y entusiasta la Iglesia del Señor, bella como un jardín de Dios en el que florezcan todas las vocaciones. R.

-Por nuestra asamblea, para que en esta celebración experimente la presencia del Señor que guía siempre con amor a la Iglesia y la conduce por los caminos del mundo con el ministerio de los pastores, el testimonio de los santos, la luz de la Palabra y el Pan de la Eucaristía. R.

Oración conclusiva

"Dios, nuestro Padre, que has querido hacer de todos nosotros una estirpe elegida, un pueblo sacerdotal, una nación santa, confírmanos con el sello de la fidelidad de tu Espíritu en la profesión de la verdadera fe y del auténtico amor a Cristo, tu Hijo, Palabra que contiene toda la revelación, Don que reúne toda bendición y toda gracia. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén."

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
 
"Oh, Padre, que prefieres la misericordia al sacrificio y acoges a tu Mesa incluso a los pecadores, haz que nuestra vida, transformada por tu amor, se abra a Ti y a los hermanos con total dedicación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Ofertorio
 
"Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo".

Es el momento de llevar a pleno cumplimiento estas palabras que escuchamos en el salmo de hoy.

Preparemos la Mesa del Altar para ofrecer al Cordero que se inmola en el Sacrificio supremo de alabanza y reconciliación.


Comunión

La Eucaristía es el Sacramento de la unidad y de la igualdad de todos los hijos de Dios. Un mismo Pan y una misma Copa de Sangre hermana al pobre con el rico, al justo con el pecador, al fuerte con el débil. Ya no hay diferencias entre unos y otros. Todos somos hijos en el Hijo.

 
Despedida

Al igual que el apóstol Mateo, estemos dispuestos a dejar todo lo que sea necesario para seguir a Jesús, y aprendamos a descubrir que solo en Él, muerto y resucitado, está nuestro verdadero Tesoro.


25 de febrero de 2017, viernes de la semana VIII del Tiempo Ordinario.


Guion: Domingo IX del Tiempo Ordinario


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Ciclo A

Introducción

¡Qué hermoso es reunirnos en el día del Señor, imitando a los hermanos de las generaciones que nos precedieron!

Hacia el siglo II, Justino, un santo filósofo cristiano, describía así la celebración de la Santa Misa:

"El día que se llama ´del sol´, memoria de la creación del mundo y de la Resurrección de Cristo, se celebra una Reunión de todos los que habitan en las ciudades o campos, y allí se leen (...) las memorias de los apóstoles o los escritos de los profetas. Luego, el que preside, (el sacerdote), invita a los presentes a imitar lo que han escuchado. Luego, de pie, elevamos a Dios nuestras súplicas.

Depués se presentan el pan, el vino y el agua. El que preside, eleva sus plegarias y acción de gracias y todos dicen ´Amén´. Luego, se distribuyen entre los presentes los alimentos donados que serán llevados por los diáconos a los necesitados. Los que tienen y pueden, donan lo que deseen".
(Paráfrasis de la Apología de san Justino, I, 67).

Como vemos, lo esencial de la Misa en nada ha cambiado. Por eso, acojamos con sincera gratitud y celebremos temor referencial el tesoro precioso que hemos recibido.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Deut. 11, 18. 26-28.32

La fiel observancia de los Mandamientos es la llave de la salvación, la bendición que Dios pone ante nosotros y con la que sella su alianza de amor con su pueblo.

Segunda lectura: Rom. 3, 20-25a. 28

La Sangre de Cristo que los cristianos adoramos y recibimos como Bebida, es el precio de nuestra justificación.

Evangelio: Mt. 7, 21-27

Cristo es la Roca de nuestra vida. Él es la base sólida sobre la que debemos edificar nuestra vida, lejos de las arenas de las idiologías, del poder, del éxito y del dinero. (Cf. S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 06/03/11).


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesaras adaptaciones, están tomadas de la santa Misa con el rito de beatificación del laico Federico Ozanam, presidida por san Juan Pablo II en la catedral de Notre Dame, en París, el 22 de agosto de 1997, en ocasión del Viaje Apostólico con motivo de la XII Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en el marco del Año dedicado a Jesucristo, en el itinerario de preparación al Jubileo del Año 2000:

R. Señor, ten piedad.

-Recordemos ante Dios a la Iglesia, madre y maestra de la verdad, a nuestro Papa N, a los obispos y a todos los pastores; que movidos por la santa ansiedad del Espíritu, susciten en los jóvenes y adultos la inquietud de descubrir los puntos de referencia espirituales para su crecimiento. R.

-Recordemos ante Dios a los pueblos, paralizados en su crecimiento por la explotación de los países ricos, a los pueblos heridos a causa de las luchas de poder, a los pueblos devastados por la discordia, el odio racial y la guerra; que puedan luchar eficazmente contr la pobreza y vivir en la paz. R.

-Recordemos ante Dios a los responsables políticos, sociales y sindicales; que se preocupen por una sociedad en la que a los enfermos, los débiles y los marginados se les reconozcan su dignidad y sus derechos. R.

-Recordemos ante Dios a los pobres, que son sus hijos preferidos y el Rostro de Cristo en medio de nosotros; que encuentren manos que los ayuden, palabras que los reconforten y corazones que los amen. R.

-Recordemos ante Dios a los maestros y a todos los educadores; que sientan pasión por la verdad y que sepan comunicarla a sus alumnos y estudiantes. R.

-Recordemos ante Dios a los miembros de las diversas congregaciones religiosas; que la ternura reine en sus comunidades y compartan las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de este tiempo. R.

-Oremos ante Dios, finalmente, los unos por los otros; que en un mundo sin esperanzas de futuro y dominado por el miedo, seamos artesanos de paz y mensajeros de esperanza y alegría. R.

Oración conclusiva

"Dios, nuestro Padre, concédenos ser testigos fieles del Evangelio y vivir sirviendo a nueestros hermanos. Por esucristo, nuestro Señor. Amén".
 
A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, que edificas nuestra vida sobre la roca de tu Palabra, haz que en ella se fundamenten nuestros juicios y decisiones, para que no seamos arrastrados por los vientos de opiniones humanas, sino que resistamos firmes en la fe. Por Jescristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

En el momento de la presentación de los dones, pidamos al Padre la gracia de ser, con Cristo, ofrenda agradable a Él. Es la finalidad de los ritos del ofertorio.


Comunión

Preparémonos para comulgar meditando las siguientes palabras de Fray Luis de Granada:

"El Señor Jesús en la Eucaristía viene a honrarnos con su presencia, ungirnos con su gracia, curarnos con su misericordia y lavarnos con su Sangre; viene a resucitarnos con su Muerte, iluminarnos con su Luz, inflamarnos con su amor, regalarnos con su infinita suavidad, desposarse con nuestra alma, y hacernos partícipes de su Espíritu y de todo cuanto ganó en la Cruz por la Carne que nos da". (Obras completas, T. p. 172).


Despedida

De la mano de María, que escuchó la Palabra de Dios y como nadie la puso en práctica, sigamos nuestro caminar por los senderos del mundo hacia la gloria que nos espera.


24 de febrero de 2017, viernes de la semana VIII del Tiempo Ordinario.


martes, 21 de febrero de 2017

Guion: Domingo VIII del Tiempo Ordinario


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Ciclo A

Introducción

Hermanos, bienvenidos a la Casa de Dios.

Los textos litúrgicos de este domingo son en su conjunto, una invitación a confiar en la Providencia del Señor, sobre todo en tiempos de adversidad. En el Evangelio, Jesús mismo nos asegura que su Padre del Cielo jamás se olvida de ninguno de sus hijos.

"Ante la situación de tantas personas, cercanas o lejanas, que viven en la miseria, estas palabras de Jesús podrían parecer poco realistas o, incluso, evasivas" (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 27/02/11). Pero en realidad, lo que el Maestro nos quiere decir es que "la fe en la Providencia, de hecho, no exime de la ardua lucha por una vida digna, sino que libera de la preocupación por las cosas y del miedo del mañana" (Ídem).


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 49, 14-15

La comparación del Amor de Dios con el de una madre, al que supera infinitamente, es la figura que emplea el escritor sagrado para explicar, con palabras humanas, lo precioso que es cada uno de nosotros a los ojos del Señor.

Segunda lectura: I Cor. 4, 1-5

El apóstol Pablo nos exhorta a perseverar en la fidelidad al Señor y a no juzgar a nadie, pues esto compete solamente a Dios.

Evangelio: Mt. 6, 24-34

Jesús nos enseña "lo que significa vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo y, al mismo tiempo, teniendo siempre el corazón en el Cielo, sumergido en la misericordia de Dios". (Ídem).


Oración de los fieles


La siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la santa Misa con el rito de beatificación de Elías del Socorro Nieves, Juan Bautista Piamarta (hoy santo), Domingo Lentini, María de Jesús Emilia D´Oultremont y Teresa Fasce, presidida por san Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, el 12 de octubre de 1997, Año dedicado a Jesucristo en el itinerario de preparación al Jubileo del Año 2000:

A la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, y confortados por el valiente ejemplo de los santos que nos han precedido, confiemos en su intercesión y confiemos al Señor nuestras dificultades y esperanzas:

R. Óyenos, Padre nuestro.

-Que la Iglesia siga testimoniando tu predilección por los pequeños y los pobres del mundo entero, ante el cual se presente como motivo de esperanza, fermento de caridad e instrumento de la comunión entre todos los hombres. R.

-Que los jóvenes del mundo, iluminados y animados por la acción apostólica de tu Iglesia, puedan descubrir y gustar la alegría de colaborar en las diversas actividades de la vida para la construcción de una sociedad según el Evangelio. R.

-Que los ministros que en las grandes metrópolis y en los lugares más remotos del mundo, testimonien humildemente el Evangelio, y susciten en el corazón de los demás una generosa respuesta a tu llamada, con el deseo sincero y desinteresado de servir a tu Iglesia. R.

-Que todas las familias, conscientes de su divina misión, abran las puertas al Evangelio, y en la comunión Contigo, encuentren siempre, en la alegría y el dolor, la fuerza para caminar juntos y para manifestar ante el mundo la imagen de tu Iglesia que está presente en cada hogar. R.

-Que todas las comunidades religiosas, en la plegaria y en la contemplación, maduren cada día más su misión en la Iglesia, testimoniando así la presencia y la fuerza renovadora del Espíritu Santo. R.

Oración conclusiva

"Abre, Señor, nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo, y, como has plasmado en todo tiempo héroes de tu Evangelio, obra también ahora en nosotros y haznos testigos de tu amor en cualquier lugar y circunstancia de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Padre Santo, que miras y sustentas a todas las criaturas, sostennos con la fuerza de tu Espíritu, para que en medio de las fatigas y las preocupaciones de cada día, no nos dejemos dominar por la codicia y el egoísmo, sino que obremos con plena confianza por la libertad y la justicia de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Pan , vino y agua: ¡Qué sencillo es lo que te ofrecemos, Padre Celestial! pero, ¡qué grandioso lo que bajo esas mismas apariencias nos darás!

Gracias, Dios de los portentos, porque este pan que nutre nuestro cuerpo, transformado en tu Hijo, será también el Alimento de nuestra alma.

 
Comunión

"Confíen en Dios constantemente (...), desahoguen en Él su corazón, porque Dios es nuestro refugio".
La mejor oportunidad para poner en práctica esta invitación del salmo de hoy, es la Comunión eucarística. El mismo Dios que ha salido a nuestro encuentro en su Palabra, nos alimenta y escucha en el  mayor de los sacramentos.


Despedida

 
Hemos celebrado los Santos Misterios. Para vivir de acuerdo con ellos, encomendémonos a María, Madre de la Divina Providencia. Después de Jesús, nadie más que ella confió en el Padre Celestial.


21 de febrero de 2017, memoria litúrgica de san Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia. Entrada dedicada a él.


lunes, 20 de febrero de 2017

Culto a los beatos




Texto oficial: negro.
Resaltado del blog en el mismo texto: negrita.
Comentarios del blog: azul.


El 21 de mayo de 1999, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con la autorización del Sumo Pontífice Juan Pablo II, emanó el decreto Notificatio Beati legittime de cultu beatorum (Prot. N. 1172/99/L, Notitiae, 35, 1999), firmado por el entonces cardenal prefecto de ese dicasterio, Jorge Arturo Medina Estévez.

Lo comparto con ustedes, luego de haberlo traducido del original italiano al español y habiéndolo glosado con breves comentarios:

1. Son legítimamente llamados "beatos" los siervos de Dios a los cuales ese nombre les es solemnemente asignado por el Pontífice Romano en el "rito de beatificación", o aquellos a los cuales la Sede Apostólica les ha confirmado el culto por una tradición inmemorial.

Recordemos que el Papa puede leer él mismo la fórmula de beatificación si preside la Eucaristía en la que se celebra este rito, o pedir a un enviado suyo (en circunstancias normales, un cardenal que casi siempre es el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos) que presida el rito y pronuncie la fórmla en su nombre. San Juan Pablo II presidió él mismo todos los ritos de beatificación de su Pontificado. Benedicto XVI presidió dos (John Henry Neman y Juan Pablo II), y Francisco, hasta ahora, uno solo (Pablo VI).

2. Pero el culto litúrgico a los beatos les es concedido únicamente en los lugares y en los modos establecidos por el derecho. (De hecho, se trata de un culto limitado al espacio geográfico relacionado con el bienaventurado o al espacio espiritual de la familia religiosa a la que pudiere pertenecer).

En lo atinente al culto ocasional de beatos cuyas reliquias han sido llevadas transitoriamente en peregrinación, puede consultarse un Decreto más reciente, haciendo clic aquí.

3. Corresponde al obispo diocesano en su diócesis, solicitar (a la Santa Sede) que un beato, que tenga particular vínculo con la misma diócesis -por ejemplo, a causa de su nacimiento allí, de su permanencia por mucho tiempo, de su actividad apostólica, muerte o sepultura- sea inscripto en el calendario particular.

4.  Igualmente, corresponde al Superior general de un Instituto religioso  solicitar que un beato que haya sido miembro de aquella familia religiosa o que haya tenido una particular relación con ella, sea inscripto en el calendario particular del Instituto.

5.  A la celebración de los beatos se le asigna el día de su nacimiento (entiéndase, de su muerte terrena, es decir, de su nacimiento para el Cielo, que la teología llama dies natalis). No obstante, si el día natalicio en el calendario general o particular, se encuentra impedido por otra celebración obligatoria, aunque sea de grado menor, se le asigna el día más próximo no impedido o un día que por otra razón sea apropiado para el mismo beato (en el sentido de que guarde una relación con él) -por ejemplo, el día de su ordenación sacerdotal, o el de la profesión religiosa, o el de la traslación de sus restos.

Respecto de las dos opciones mencionadas, quizás sea más significativo que la fecha se fije en un día de alguna manera relacionado con el beato, antes que en el día más próximo no impedido, el cual no parece que entrañe más relación con el candidato que otra fecha no tan próxima que tampoco se encuentre impedida.

6. A la celebración de cualquier beato legítimamente inscripto en el calendario particular de una diócesis, o de una familia religiosa o de un territorio más extenso, se le asigna el grado de "memoria facultativa" (o "libre"), aunque esta será "obligatoria" en la iglesia en la que se conserven sus restos. Pero por lo general, se asigna el grado de "fiesta" en el calendario de un Instituto religioso a la celebración del beato que fue fundador de dicho Instituto.

7. Para que el calendario de toda la diócesis o de un Instituto no sea demasiado extenso, procúrese inscribir con celebración propia únicamente a los beatos que presentan una importancia particular para la diócesis o para la entera familia religiosa. Los otros sean celebrados solamente en los lugares con los que tengan particular relación o en aquellos donde se conserven sus restos. Esta norma vale aún más para una región o una nación. "Más" en el sentido de que previsiblemente tendrá un número mayor de beatos, lo cual hace correr el riesgo de que sea demasiado más extenso el respectivo calendario.

8. Los textos litúrgicos para la celebración de los beatos se pueden tomar del respectivo "Común" del Misal Romano y de la Liturgia de las Horas. La colecta es propia (siempre que se beatifica a un venerable siervo de Dios, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos lo dota de una oración colecta propia) y guarda una estricta relación con el mismo beato. En el Oficio de las lecturas, la segunda lectura con el responsorio se puede tomar, o bien de los escritos del mismo beato, o bien de algún testimonio contemporáneo, o de los escritos de los Santos Padres o de otros escritores eclesiásticos. La lectura sea precedida por un breve perfil hagiográfico, que sin embargo, no debe ser leído en la Liturgia de las Horas (en el sentido de que la reseña biográfica, a diferencia de la nota hagiográfica en el Oficio, no forma parte de la estructura de la Liturgia de las Horas). Estos textos deben ser propuestos por la autoridad competente a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos antes de la beatificación y no pueden ser modificados sin el consentimiento de la Sede Apostólica. Adviértase que ningún texto litúrgico, para ser considerado tal, puede eximirse de haber sido confirmado por la Santa Sede.

9. Para que algún beato pueda ser elegido como titular de una iglesia es necesario un indulto previo de la Sede Apostólica, a menos que su memoria esté ya añadida en el calendario particular (porque en este caso, se entiende que el figurar en dicho calendario implica una previa aprobación de su culto por parte de la Santa Sede). En tal caso, no es necesario el indulto, y la veneración del beato en la iglesia de la cual es titular, se celebra con el grado de fiesta.

 10. Según las normas establecidas por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, un beato puede ser elegido como patrono de un lugar o de una asociación, pero tal elección debe ser confirmada por la Sede Apostólica.

11. Donde el culto fuese concedido, los restos o las reliquias del beato pueden ser expuestos a la pública veneración de los fieles cristianos, y su efigie puede ser decorada con aureola.

Párrafo aparte merece esta mención a la "aureola" o "nimbo". Es tradicional en la Iglesia representar a los beatos con una luminosidad nimbada (es decir, con forma de aureola difusa) en su cabeza. Cuando se trata de santos, se los representa con un aureola o nimbo más definido, que tiene clara forma de círculo.

12. La facultad de realizar celebraciones litúrgicas en honor del nuevo beato, según las "Normas relativas a las celebraciones que se pueden efectuar por un cierto tiempo después de la beatificación" (15/10/72), dentro del año de la misma beatificación, se solicita antes de dicha beatificación, junto con la aprobación de los textos litúrgicos del nuevo beato.

13. Los nombres de los beatos que se hallan en el calendario de una diócesis o de un Instituto religioso, pueden ser mencionados en la Plegaria Eucarística III (Rito de la Misa, 114), y añadirse en las letanías de los santos. (Cuando son más de uno se agrupan por categorías, siempre después de los demás santos e independientemente de la categoría de estos últimos).

14. Respecto de los beatos que no están inscriptos en el Martirologio Romano y que no gozan de culto público decretado por la Sede Apostólica o por ella confirmado, rige el Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, del 28 de abril de 1914, según el cual, si de acuerdo con una costumbre inmemorial tales beatos son honrados con culto público y religioso en determinados lugares, es lícito conservarlos en el calendario particular, anteponiendo un asterisco u otro signo junto a su nombre; con tal notación, por tanto, se indica la inexistencia de un Decreto explícito por el cual ellos hayan sido declarados formalmente beatos.


Ciudad del Vaticano, 21 de mayo de 1999.

Jorge Arturo, cardenal Medina Estévez.
Prefecto.

Mario Marini.
Subsecretario.


20 de febrero de 2017, conmemoración de los beatos Francisco y Jacinta Marto, videntes de Fátima, en al año del centenario de las Apariciones. Entrada dedicada a ellos y a la Virgen de Fátima.

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viernes, 17 de febrero de 2017

Guion: Domingo VII del Tiempo Ordinario


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Moisés con los Mandamientos


Ciclo A

Introducción

Cada domingo nuestra fe nos sitúa espiritualmente en el Monte Calvario para participar del Sacrificio redentor del Señor Jesucristo.

Nos enseña el Concilio de Trento que es una y la misma Víctima la que se ofrece por el ministerio de los sacerdotes. y que se ofreció a Sí misma entonces en la Cruz. Lo que cambia es el modo de ofrecerla. En el primer Viernes Santo de la historia, fue con derramamiento de Sangre; después, sin dicho derramamiento, de manera sacramental. (Cf. DS 1743).

Para perpetuar ese Acto de nuestra salvación, "la Iglesia celebra la Eucaristía a lo largo de los siglos, precisamente en continuidad con la acción de los apóstoles" (San Juan Pablo II, Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia, 27).

Demos gracias a Dios porque nos hace partícipes de estos Sagrados Misterios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Lev. 19, 1-2. 17-18

Ya en el Antiguo Testamento se enuncia el mandato divino del amor al prójimo, que el Señor Jesucristo llevará a su máxima perfección, ante todo con el ejemplo de su propia Vida.

Segunda lectura: I Cor. 3, 16-23

San Pablo nos recuerda la dignidad de nuestro cuerpo, que es templo del Espíritu Santo, y nuestra pertenencia a Cristo, Hijo de Dios y Dios Él mismo.

Evangelio: Mt. 5, 38-48

Con su Divina Autoridad, Jesús perfecciona los Mandamientos de la Ley y nos enseña en qué consiste la verdadera caridad.

 
Oracion de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa con el rito de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta (hoy santa), presidida por Juan Pablo II (también hoy santo), el 19 de octubre de 2003 en la Plaza de San Pedro:

Acerquémonos al Trono de la gracia, confiando en la mediación del Gran Sacerdote Jesucristo, que ha compartido la suerte de la humanidad y ahora, glorioso en el Padre, intercede continuamente por nosotros. A Él confiamos nuestra plegaria por la salvación de la humanidad, la paz y la concordia de los pueblos, en el empeño por portar alivio a todo humano sufrimiento:

R. Venga tu Reino, Señor.

-Al apóstol Pedro, signo de solidez y de unidad, dirigimos nuestro pensamiento y oramos por su Sucesor, el Papa N.

+Por intercesión de María, Madre de la Iglesia, dale, Señor, la fuerza de confirmar a la Iglesia en la fe y la esperanza, y de guiarla hacia el encuentro con la humanidad de nuestro tiempo, para que ilumine los tiempos actuales con la luz siempre nueva del Evangelio. R.

-A María, Estrella de la evangelización, miramos hoy con particular fervor.

+Concédenos, Padre, saber responder a tu llamada a la santidad y a la misión, con un testimonio de vida conforme al Evangelio, con la cooperación en al anuncio de tu Reino por toda la Tierra y la generosa solidaridad para socorrer a quienes padecen graves necesidades. R.

-Jesucristo, semejante en todo a nosotros menos en el pecado, acoge a la humanidad sufriente y marginada; siguiéndolo, los santos se han inclinado hacia todo hermano llagado en el cuerpo o en el espíritu.

+Haz, Señor, que sepamos descubrir tu Rostro en todo ser humano que esté herido por el sufrimiento, los maltratos y la violencia, torturado por la opresión, y rechazado por la marginación, para que con la acogida y una sonrisa, transmitamos a todos un rayo de tu amor. R.

-Jesús ha venido para servir y no para ser servido.

+Inspira, Señor, a los responsables de las naciones, para que trabajen por el verdadero bien de la humanidad, que no cedan a los intereses de particulares, y que se dediquen al bienestar de todos, procurando la paz mundial, en la justicia y en el respeto de toda persona y de todo pueblo. R.

-La humanidad tiene la necesidad de hombres capaces de comprometerse totalmente en el servicio del Evangelio y de los hermanos.

+Acrecienta, Señor, el fervor de la comunidad cristiana, para que surjan de ella evangelizadores convencidos, valientes y preparados, que sepan ver las necesidades, discernir los signos de los tiempos y anunciar al mundo de hoy a Cristo Jesús, el único que puede dar sentido a la existencia humana. R.

-Volvamos la mirada a María, Aurora de salvación.

+Concede, Señor, esperanza a los desalentados y consuelo a los que sufren; refuerza nuestro empeño por legar un mundo mejor a la humanidad, combatiendo toda violencia y toda violación de la dignidad humana; favorece la fraternidad universal, la promoción de los pueblos y de sus culturas y el diálogo entre las religiones. R.

Oración conclusiva

"Escucha, Padre, las súplicas que Te hemos dirigido, Tú que quieres que todos sean salvos y has mandado a tu Hijo como Siervo de tu diseño de amor para toda la humanidad. Ayúdanos a construir tu Reino junto con Él en la vida y la verdad, la justicia y la paz, la solidaridad y la comunión. Tu Espíritu Santo nos ayude a comprender que hay mayor alegría en dar que en recibir, según las palabras del mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
 
"Oh, Dios, que en tu Hijo desnudo y humillado en la Cruz, has revelado la fuerza de tu amor, abre nuestro corazón al don de tu Espíritu Santo, y rompe las cadenas de la violencia y del odio, para que en la victoria del bien sobre el mal, demos testimonio de tu Evangelio de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Al presentar el pan y el vino, hacemos ofrenda de nosotros mismos y también del universo material, que es todo él, expresión del "desmesurado cariño" del Señor hacia nosotros. (Cf. S.S. Francisco, Carta encíclica Laudato si, 84).


Comunión 

Infinito es el amor del Salvador: "Habiendo bastado su Encarnación para nuestra redención, (...) se entrega a nosotros en la santa Hostia solamente para nuestra santificación". (Santa Luisa de Marillac). 

Abramos las puertas de nuestro corazón al Rey que se nos ofrece como Pan, para que no seamos esclavos del mundo sino herederos del Cielo.


Despedida

"Como un padre siente ternura por sus hijos, así el Señor es cariñoso con sus fieles". Al retirarnos de la iglesia, recordemos estas consoladoras palabras del salmo que hemos escuchado y permitámonos experimentar en nuestras vidas la gran verdad que expresan.


13 de febrero de 2017, lunes de la semana VI del Tiempo Ordinario.
Aniversario de la muerte terrena de la sierva de Dios Lucía Dos Santos, vidente de la Virgen de Fátima, en el año centenario de las Apariciones. (Entrada dedicada a la Virgen bajo esta advocación y a sor Lucía).
(Última actualización de la entrada: 17/02/17).