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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 23 de enero de 2018

Guion: Domingo IV del Tiempo Ordinario





Ciclo B

Introducción

"No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, resistieron hasta la muerte para defender la Eucaristía; y cuántos, aún hoy, arriesgan la vida para participar de la Misa dominical". (S.S. Francisco, Audiencia general, 08/11/17).

"La Misa (...) es la oración por excelencia, la más alta, la más sublime, y al mismo tiempo la más “concreta” (...); es el encuentro de amor con Dios mediante su Palabra y el Cuerpo y Sangre de Jesús. Es un encuentro con el Señor" (S.S. Francisco, Audiencia general, 15/11/17), el más genuino, el más profundo, el más santo.

De pie, recibamos al sacerdote que presidirá esta celebración.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Deut. 18, 15-20

La primera lectura de esta liturgia pone de relieve la importancia del profeta como enviado del Señor, llamado a ser fidelísimo intérprete de la Palabra de salvación.

Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9

Ojalá hoy escuchemos la voz del Señor. Es lo que pediremos con el salmista a continuación. Que de verdad sea una oración que repitamos y hagamos realidad cada día de nuestra vida.

Segunda lectura: I Cor. 7, 32-35

El fiel cumplimiento de las obligaciones diarias, de acuerdo con nuestro estado, es el mejor modo de agradar a Dios.

Evangelio: Mc. 1, 21-28

Solo el poder supremo de Jesucristo puede liberarnos del Enemigo del pecado al que nos incita y de sus consecuencias.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas del Encuentro con sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas presidido el 16 de enero de 2018 en Santiago de Chile por el Papa Francisco en ocasión de su Viaje Apostólico al país transandino:

Queridos hermanos y hermanas, con fe y confianza elevemos nuestra oración al Padre de los cielos, para que conceda a la Iglesia vivir en fidelidad amando a Jesucristo sobre todas las cosas.

 R. Señor, escúchanos.

-Oremos al Padre de la misericordia por la Iglesia.

+Para que, en medio de tanto oleaje tormentoso que ha sacudido a la barca de Pedro, nuestra Iglesia en N (se menciona la nación) siga fiel al Señor, y sea profetisa de la bondad, del bien y de la belleza de Dios. R.

-Oremos al Señor por el Santo Padre y su ministerio.

+Para que el Sucesor de Pedro, nos confirme en la fe, nos anime en la esperanza y nos impulse a salir hacia las periferias existenciales al encuentro con nuestros hermanos. R

-Por los que gobiernan, legislan e imparten la justicia.

+Para que nuestros gobernantes y aquellos que en el  futuro hayan de asumir nuevos cargos, promuevan leyes justas y eficaces, amen a su pueblo, trabajen por el bien común y hagan de nuestra Patria una tierra de prosperidad y bonanza con la colaboración de toda la ciudadanía. R.

-Por los religiosos y consagrados que sufren alguna necesidad o dolencia.

+Para que los ministros de la Iglesia, los religiosos y las religiosas que pasan por la tribulación de la enfermedad, la soledad, o el desencanto, se revitalicen en su relación con Jesucristo y con sus hermanos, y encuentren en Él la paz y la alegría. R.

-Oremos por los servidores del Pueblo de Dios.

-Para que como cristianos, nuestra vida sea un servicio generoso y una entrega incondicional a los hermanos, especialmente a los más pobres y excluidos, como buenos administradores de los diversos dones recibidos de Dios. R

-Oremos al Señor por las vocaciones.

+Para que nuestras comunidades cristianas sean vivas y fervorosas, alegres y fraternas, y puedan despertar entre los jóvenes el deseo de consagrarse a Dios y al servicio de sus hermanos. R.
 
A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que en Cristo, tu Hijo, nos has dado al único Maestro de Sabiduría, y al Libertador de los poderes del mal, haznos fuertes en la profesión de la fe, para que en palabras y obras proclamemos la verdad y testimoniemos la alegría de aquellos que a Ti se confían. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Valiosos son los dones del pan y el vino porque significan el fruto de nuestro esfuerzo. Pero serán preciosos cuando representen la grandeza del amor de un Dios que se oculta bajo esas humildes apariencias.


Comunión

Al rezar el Padrenuestro hemos pedido "nuestro pan de cada día" no solamente para asegurarnos el sustento material sino sobre todo para que no nos falte este Pan celestial, Prenda cierta de salvación, que ahora la Iglesia nos entrega.


Despedida

La Bendición final que nos acaba de impartir el sacerdote, es el último don que recibimos en la Santa Misa, pero las gracias celestiales por haber participado en este Acto Supremo de Cristo y su Iglesia, serán infinitas.


23 de enero de 2018, en algunos lugares, festividad de los Desposorios de María y José. Entrada dedicada a ellos.


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lunes, 22 de enero de 2018

Beata Laura Vicuña, virgen: himnos litúrgicos




 Cada 22 de enero, Argentina y Chile, y en cualquier parte, la Familia Salesiana, celebra la memoria  de la beata Laura Vicuña, virgen. Estos son los himnos litúrgicos propios:


Oficio de lectura: (del Común de vírgenes)

Esta mujer no quiso
tomar varón ni darle su ternura,
selló su compromiso
con otro amor que dura
sobre el amor de toda criatura.

Y tanto se apresura
a zaga de la huella del Amado,
que en él se transfigura,
y el cuerpo anonadado
ya está por el amor resucitado.

Aquí la Iglesia canta
la condición futura de la historia,
y el cuerpo se adelanta
en esta humilde gloria
a la consumación de su victoria.

Mirad los regocijos
de la que por estéril sollozaba
y se llenó de hijos,
porque el Señor miraba
la pequeñez humilde de su esclava. Amén.



Laudes

Señor, que ensalzas y humillas,
¡qué grande eres en tus santos,
y qué pobres nuestros cantos
ante tantas maravillas!

Ellos son los seres grandes
que van siguiendo tu huella.
Gracias, pues, porque en los Andes
brotó esta rosa tan bella.

Tú le enseñaste a crecer
con la firmeza del viento,
para ser como mujer,
limpia como el firmamento.

Aprendió a alzarse del suelo,
libre de intenciones malas,
como el cóndor alza el vuelo
sin sentir lastre en las alas.

Por eso, cuando pretende 
dominarla el poderoso,
ella se encara y defiende
su tesoro más precioso.

Al final, cuando ya sabe 
que se acerca la partida,
pide a la madre que acabe
dando sentido a su vida.

Y el Cielo acepta propicio
el cuerpo grácil, exhausto,
que se ofrece en sacrificio
como el mejor holocausto.

Señor, que ensalzas y humillas,
¡qué grande eres en tus santos,
y qué pobres nuestros cantos
ante tantas maravillas! Amén.


Vísperas

¡Qué grande eres en tus santos,
Señor, qué admirable en ellos!

Encarnando tu palabra,
se hicieron tus mensajeros.
Su vida es mensaje tuyo,
espejo de tu Evangelio.

Gracias por Laura Vicuña:
¡cómo germinó en su pecho
la alegría de vivir
y la hermosura de tu Reino!

Sencilla, ofreció su vida
por quien se la dio primero,
y tú acogiste la flor
ardiente de sus deseos.

Y aprendió de Ti la dócil
mansedumbre de cordero,
víctima sobre la cruz
pura de su ofrecimiento.

Danos, Señor, la grandiosa
sencillez de los pequeños,
y poder entrar un día
como niños en tu Reino. Amén.
 


22 de enero de 2018, para los salesianos, y en Chile y Argentina, memoria litúrgica de la beata Laura Vicuña, virgen. Entrada dedicada a ella.

miércoles, 17 de enero de 2018

Santos Mauro y Plácido: himnos litúrgicos


 


Cada 15 de enero la Orden cisterciense celebra la "memoria obligatoria" de los santos Mauro y Plácido, a quienes llama "discípulos de san Benito". Estos son los himnos litúrgicos propios:


Oficio de las lecturas

Tú, oh, Dios, eres el apoyo y el
mejor quía de quienes han dejado
todo para seguirte: acepta nuestras
alabanzas en honor de Plácido y de
su ilustre hermano Mauro.

Mauro, de noble origen, cambia
alegre el palacio por el claustro;
deja placeres, riquezas, honores y
se somete al yugo de Cristo.

Imita con fidelidad el modelo que
muestra su padre; el modo de
comportarse del niño muestra
la regla de la vida monástica.

A la orden del padre corre con
diligencia y sin mojarse, pisa las
aguas y saca del lago a Plácido,
imitando de este modo a Pedro.

El joven hermano se esfuerza en
imitar a Mauro y brilla por sus
virtudes; el padre impetra para
ambos abundantes bendiciones.

Te cantamos jubilosos, oh, Trinidad;
tu gloria llena de gozo a los
santos; haz que alcancemos,
siguiendo la vía de la Regla,
su misma recompensa. Amén.


Laudes

Mauro, los hermanos que siguen
la Regla de san Benito, alaban en ti,
con toda razón, a su primer discípulo.

Desde tus primeros años seguiste
al Padre con prudencia y con docilidad
para subir decidido
hasta la cumbre de las virtudes.

Tú, con fe firme y sólida,
obedeciste de tal modo, que Dios
te hizo caminar sobre el agua
llegando a ser un noble ejemplo
para la posteridad.

Todos los monjes te alaban
también a ti, Plácido, flor de
gracia y pureza, dulce compañero
del Patriarca, heredero e imitador
de su conducta.

Roma fue madre venerable de vosotros,
discípulos aventajados de aquel maestro
que conducirá al amor de Cristo
a pueblos numerosos.

Que todos juntos canten tu gloria,
oh, Trinidad suprema; vosotros
vivís ya participando de la alegría
de su Luz eterna. Amén.


Vísperas

A vosotros, hermanos del Cielo, con la
boca, y de corazón os alabamos
alegres; vosotros sois los primeros
frutos santos engendrados por nuestro padre.

Una admirable corona de gloria eterna
te ciñe, oh, Mauro, tú que eres para
nosotros un modelo ilustre de obediencia.

Triunfa entre los ángeles contigo tu
joven compañero que presidió
la humillación de Cristo a la gloria
de su noble origen.

El poder de Dios os confió juntos
al Maestro, y también juntos os sacó del agua
y os ha premiado con un único honor.

A vosotros, oh, bienaventurados, que
brilláis con un mismo fulgor, os
pedimos que nos ayudéis y guardéis
con benigno cuidado.

Concedednos imitar ahora vuestro
ejemplo con ánimo solícito para que
podamos participar en el Cielo de
vuestro gozo.

Sean alabados para siempre el Padre,
el Hijo y el Espíritu, que os han dado a
nuestra Orden como una rutilante
corona. Amén.


17 de enero de 2018, memoria litúrgica de san Antonio, abad. Entrada dedicada a él y a los santos Mauro y Plácido.

Santos Basilio Magno y Gregorio de Nacianzo, obispos y doctores de la Iglesia: himnos litúrgicos


 


Cada 2 de enero, el Calendario General celebra la "memoria obligatria" de los santos Basilio Magno y Gregorio de Nacianzo, obispos y doctores de la Iglesia. La Orden cisterciense les dedica el siguiente himno litúrgico:
 

Laudes y vísperas

El ardiente amor de Dios que antes
suscitó entre vosotros una fiel
amistad, os hace participar juntos
ahora, de una inmensa gloria,
oh, bienaventurados.

Gran piedad te adornó, oh, Basilio,
que por escrito y de palabra,
enseñaste de modo admirable;
como maestro prudente diste a los
monjes excelentes reglas.

Y tú, Gregorio, lleno del Señor,
ilustre por tu doctrina y estilo,
la luz de los dogmas que tú contemplas
la cantas con ardiente espíritu.

Prelados benignos e intrépidos,
obtened para el pueblo de Dios
permanecer en el camino del amor
con fidelidad, y saborear
los frutos de la luz.

Alabanza, honor y gloria al Padre,
al Hijo y al Espíritu Santo, de quienes
habéis recibido vivir en la paz
para siempre. Amén. 


17 de enero de 2018, memoria litúrgica de san Antonio abad. Entrada dediada a él y a los dos insignes doctores mencionados en esta entrada.


lunes, 15 de enero de 2018

Guion: Domingo III del Tiempo Ordinario


 


Ciclo B
 
Introducción

"Toda celebración de la Eucaristía es un rayo de ese Sol sin ocaso que es Jesús Resucitado. Participar en la Misa, en particular el domingo, significa entrar en la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz, abrigados por su calor. A través de la celebración eucarística el Espíritu Santo nos hace partícipes de la Vida divina que es capaz de transfigurar todo nuestro ser mortal. y en su paso de la muerte a la vida, del tiempo a la eternidad". (S.S. Francisco, Audiencia general, 22/11/17).

Animados por estas palabras, celebremos el Santo Sacificio del Altar, Obra de nuestra redención.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jon. 3, 1-5. 10

La profecía de Jonás advierte con severidad sobre la destrucción que sobreviene al hombre que se obstina en el pecado. Solo el arrepentimiento y la reparación hacen de nosotros nuevas criaturas.

Segunda lectura: I Cor. 7, 29-31

Ni mensajes apocalípticos ni indiferencia y relativización del final de los tiempos.

San Pablo, con sabiduría de pastor, nos advierte sobre la urgencia de la conversión en un mundo que ignora el día y la hora del Juicio final.

Evangelio: Mc. 1, 14-20

Jesús llama a sus primeros apóstoles como primicias de las generaciones de discípulos que habían de seguirlo hasta el final de los tiempos. No olvidemos que también nosotros hemos sido llamados a esta santa travesía.


Oración de los fieles 

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones,  están tomadas del Viaje Apostólico del Santo Padre Francisco a Perú, y se corresponden con la Misa del domingo III del Tiempo Ordinario que el 21 de enero de 2018 él presidió  en Lima, la capital de ese país:

Queridos hermanos:
El Señor quiere que todos los hombres se salven; por eso, confiados en ese designio amoroso, elevemos nuestras súplicas por la Iglesia y por el mundo:

R. Te lo pedimos, Señor.

-Por nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, para  que siguiendo la inspiración del Espíritu Santo y el mensaje de Jesús, pueda encontrar siempre palabras y gestos oportunos para llamar a los hombres a la conversión. Roguemos al Señor.

-Por todos los obispos, sacerdotes, diáconos, y miembros de la vida consagrada, para que estén siempre atentos a las llamadas del Señor y renueven cotidianamente su fidelidad a la misión recibida. Roguemos al Señor.

-Por quienes trabajan en el orden político y social, para que entiendan su labor como una invitación del Señor a trabajar por la dignidad de las personas, por el bien de las familias, por el respeto a la vida en todas sus etapas, por la paz y la construcción de sociedades inspiradas en los valores humanos proclamados por Jesús. Roguemos al Señor.

-Por quienes padecen la falta de oportunidades laborales y carecen de las condiciones básicas para una vida digna; por los que atraviesan situaciones que los oprimen, para que encuentren creyentes en Jesucristo que los animen, mostrándoles la ternura divina, mediante la caridad sincera. Roguemos al Señor.

-Por quienes participamos en esta celebración, para que, esforzándonos por discernir las llamadas de Dios, vivamos en espíritu de sincera conversión y seamos discípulos misioneros de Cristo que anuncian la alegría del Evangelio. Roguemos al Señor.

Oración conclusiva


"Escucha, Padre de bondad, la oración de tu Iglesia, y concédenos un corazón libre de toda aflicción para servirte con pureza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que en el Hijo nos has dado la plenitud de tu palabra y de tus dones, haz que sintamos la urgencia de convertirnos a Ti y de adherir con toda el alma al Evangelio, para que con nuestra vida anunciemos también a los que dudan y a los lejanos, la Buena Nueva del único Salvador, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

El anhelo de reconciliación entre nosotros y con Dios y la necesidad de conversión sean hoy las ofrendas que acompañen este pan y este vino al Altar.


Comunión

La comunión eucarística con Jesús, Resucitado y Vivo para siempre, anticipa el domingo sin atardecer, cuando ya no haya fatiga ni dolor, ni luto, ni lágrimas, sino solo la alegría de vivir plenamente y para siempre con el Señor. (S.S. Francisco, Audiencia 13/12/17).


Despedida

La Santísima Virgen dirija nuestros pasos para que nunca nos alejemos de su Hijo Jesús.

15 de enero de 2018, lunes de la semana II del Tiempo Ordinario. Entrada dedicada al Papa Francisco en el día de su  arribo a Chile.


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martes, 9 de enero de 2018

Guion: Domingo II del Tiempo Ordinario


                                  
   


Ciclo B

Introducción

Luego de las grandes festividades natalicias,  iniciamos nuevamente el tiempo litúrgico llamado "Ordinario", en el que no celebramos ningún aspecto en particular de la Vida del Señor, aunque en cada Santa Misa, realicemos el memorial de todos y cada uno de sus misterios

De hecho, «la obra de nuestra redención se efectúa cuantas veces se celebra en el Altar el Sacrificio de la Cruz, por medio del cual Cristo, que es nuestra Pascua, ha sido inmolado» (Constitución Dogmática, Lumen Gentium, 3).

"La Misa es el memorial de su Pascua, del “éxodo”, que ha realizado por nosotros, para sacarnos de la esclavitud e introducirnos en la tierra prometida de la Vida eterna. No es solamente un recuerdo. (...). Es hacer presente aquello que ha sucedido hace veinte siglos atrás". (S.S. Francisco, Audiencia general, 22/11/17).

Son las palabras del Papa Francisco que predisponen hoy nuestro corazón para esta Santa Misa del día del Señor.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: I Sam. 3, 3b. 10-19

Esta primera lectura nos invita a ponernos a la escucha del Señor como Samuel. Digamos pues, como él:

"Habla, Señor, que tu siervo escucha".

Segunda lectura: I Cor. 6, 13c-15a. 17-20

Desde la creación del hombre, el cuerpo humano, animado por el aliento divino del Espíritu, es la más respetable de la criaturas. Desde la Encarnación del Verbo y la consecuente Ofrenda de su Vida, el cuerpo, -más aún, la persona humana- se convierte en la realidad más sagrada que pueda existir en la creación, si se exceptúan los santos ángeles.

Evangelio: Jn. 1, 35-42

Ojalá también nosotros, como los apóstoles, podamos exclamar con gozo: "Hemos encontrado al Mesías". Y que como ellos, ayudemos a que otros hermanos Lo encuentren y Lo reconozcan como el Cordero de Dios que se sacrifica por todos.


Oración de los fieles 

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco el 19 de noviembre de 2017, en ocasión de la "I Jornada Mundial de los pobres", por él instituida:

A Dios, Padre bueno y providente, elevemos confiados nuestra oración.

 R. Te rogamos que nos oigas.
 

-Infunde tu Espíritu, Padre, sobre la Iglesia: consérvala íntegra en la fe, para que camine en la esperanza y sea siempre animada por la auténtica caridad. R.

-Mira, Padre, al Papa N, obispos y sacerdotes: que participando cada vez más de los sentimientos de Cristo, nuestro Señor, conformen su vida al Misterio que celebran en el Altar. R.

-Asiste, Padre, a tus hijos que viven en la indigencia: dónales el consuelo de tu amistad y la compañía de hermanos atentos y generosos. R.

-Guía, Padre, las opciones de los gobernantes: líbralos de los intereses personales, para que promuevan la dignidad y el bien de cada hermano. R.

-Convierte con tu gracia, Padre, el corazón de cada hombre: que ninguno quede prisionero del pecado y a todos sea anunciada la esperanza de la Vida eterna. R.

Oración conclusiva

"Escucha, oh, Padre, la voz de tus hijos, y en tu bondad, cólmalos de tu amor. Por Cristo, nuestro Señor. Amén."

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, que revelas los signos de tu presencia en la Iglesia, en la liturgia y en los hermanos, haz que no escuchemos en vano ninguna de tus palabras, para reconocer tu proyecto de salvación, convirtiéndonos en apóstoles y profetas de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Presentamos el pan y el vino. Son alimento terrenal y serán Alimento celestial. Pero no cualquiera sino el Cordero que es sacrificado y muere para que tengamos vida en abundancia.


Comunión

"El Señor Jesús, haciéndose Pan partido por nosotros, derrama sobre cada uno toda su misericordia y su amor, como lo ha hecho en la Cruz, para así renovar nuestro corazón, nuestra existencia y el modo de relacionarnos con Él y con los hermanos. (S.S. Francisco, Audiencia general, 22/11/17).


Despedida

El Maestro nos ha enseñado dónde vive y dónde encontrarlo: en cada Altar, en cada sagrario y en cada hermano, especialmente en los que más sufren. No dejemos de buscarlo jamás.


9 de enero de 2018, martes de la I semana del Tiempo Ordinario.
Entrada dedicada a Cristo, Cordero de Dios.


domingo, 7 de enero de 2018

El concepto litúrgico de "Misas de Domingo y de fiestas de precepto anticipadas a la víspera"


San Juan Pablo II


Primacía del precepto
                                                 
La Iglesia Católica enseña que la participación de la Santa Misa dominical es la primera y la más importante manera de cumplir con el tercer mandamiento de la Ley de Dios: "Santificar las fiestas". A esto le llamamos "precepto dominical". De aquí se derivan todas las demás prácticas que podemos, e incluso debemos, realizar en ese día del Señor. Para profundizar sobre el tema, sugiero la lectura de la preciosa Carta Apostólica Dies Domini, de san Juan Pablo II).

Aparte de los domingos, tradicionalmente se han fijado como festividades de precepto (o "fiestas de guardar") las más importantes de las diecisiete solemnidades del Calendario universal. Puede variar esta nómina de acuerdo con las facultades para fijarla concedidas a las diferentes Conferencias Episcopales. Aunque la Natividad del Señor es unánimemente considerada "de precepto".

Para profundizar las normas que rigen las celebracciones de precepto, puede consultarse aquí.

El n. 59 de las "Normas Universales del Año Litúrgico y del Calendario" (N.U.A.L.C) contiene la "Tabla de precedencias" de días litúrgicos, que, en orden decreciente, da cuenta de la importancia de todas las celebraciones del mismo Año litúrgico. Así, cuando "ocurren" o "concurren" dos o más celebraciones, por lo general se elige aquella que en dicha "Tabla" se inscriba en un número superior. Pero hay excepciones a esta norma. Una de ellas se llama "Misas de domingo y de fiestas de precepto anticipadas a la víspera", según la cual, se considera más importante que la precedencia expuesta en la mentada "Tabla", el carácter preceptual de una celebración (en otras palabras, que sea "fiesta de guardar"). Esto atañe exclusivamente a la Misa y no a la Liturgia de las Horas, que sí se rige por dicha "Tabla". Así, cuando en un sábado "concurren" las segundas vísperas de cualquier solemnidad con las primeras de algún domingo del Tiempo Ordinario, aunque en la Liturgia de las Horas, de acuerdo con esa misma "Tabla" se reciten aquellas, la Misa que se celebra es la dominical, por razón del precepto. Lo mismo vale para cuando la "concurrencia" se dé entre las segundas vísperas del domingo y las primeras de una solemnidad acaecida en lunes. Si la solemnidad también es de precepto, tiene prioridad ante el domingo, ya que, habiendo paridod preceptual, se decide de acuerdo con la precedencia de la "Tabla".


Esclarezcamos lo dicho con algunos ejemplos:

Si la solemnidad de Todos los Santos (01°/11)"concurriese" en sábado, donde no sea de precepto, se recitarían las segundas vísperas de ella, de acuerdo con la "Tabla", y no las del domingo, que es de rango litúrgico inferior. No obstante, la Misa vespertina de ese sábado sería la dominical, debido a la norma en cuestión, que hace primar el carácter preceptual.

Si la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María (15/08) "concurriese" en lunes, allí donde fuera de precepto, primaría frente al domingo tanto en la Liturgia de las Horas como en la Misa. Al atardecer del domingo 14 se recitarían, por tanto, las primeras vísperas de esa solemnidad, y se celebraría la Misa vespertina de su Vigilia. Al haber paridad preceptual, la precedencia de las solemnidades ante los domingos del Tiempo Ordinario, establecida por la "Tabla", resolvería la referida "concurrencia" en favor de la festividad mariana.




6 de enero de 2018, solemnidad de la Epifanía del Señor.
Entrada dedicada a la Sagrada Familia y a los santos Magos de Oriente.
(Última actualización de la entrada: 7/1/18).